• Enclavada sobre la placa del Caribe y con una extensión de 523.000 km2, Centroamérica está situada en el hemisferio occidental y abarca del istmo de Tehuantepec  al sur de México, hasta el Valle del Río Trato en Colombia, convirtiéndose en una barrera natural que separa ambos océanos.

     

    El istmo centroamericano está bañado por dos océanos: el Atlántico y el Pacífico. Además, se trata de una región mayoritariamente montañosa que se extiende de forma oblicua por más de 2.000 kilómetros donde los altiplanos y las regiones montañosas con cadenas volcánicas ascienden abruptamente a las crestas de las montañas, desde la estrecha región costera del Océano Pacífico, y descienden gradualmente a una vasta región a lo largo del Atlántico.

     

    Tiene un total de 109 volcanes, de los cuales un gran número sobre la costa del Pacífico aún están activos. Su actividad volcánica ha dado lugar a un paisaje con aguas termales naturales calmantes, conos majestuosos erigidos por las erupciones de lava y bellísimos lagos formados en los cráteres volcánicos ya apagados.

     

    HISTORIA

     

    Antes de la llegada de los españoles, durante la  época precolombina, Centroamérica era una región poblada mayoritariamente por la civilización mesoamericana en la que predominaba la cultura maya. Ésta floreció principalmente en lo que hoy es Guatemala y también en los territorios vecinos de Belice, Honduras y El Salvador alcanzando su máximo esplendor durante el período clásico que abarca desde año 250 hasta el año 900 d. C. 

     

    Los mayas, que compartieron con otras culturas mesoamericanas algunos rasgos culturales como la fe en varios dioses y la creencia en la vida después de la muerte, predecían con exactitud los eclipses lunares y solares, calculaban los movimientos de los planetas, descubrieron la idea matemática del cero e incluso crearon un calendario más exacto que aún se utiliza actualmente. 

     

    Ya en el siglo XV, los Reyes Católicos de España apoyaron al navegante Cristobal Colón en su proyecto de buscar especies y oro en Oriente. Sin embargo, durante sus cuatro viajes, Colón había llegado a América y no a las Indias como él creía. De agosto de 1502 a mayo de 1503, Colón y sus cuatro naves recorrieron el litoral centroamericano. Los nativos, incrédulos, observaban a un grupo de personas con piel pálida que hablaban y gritaban en una lengua extraña cuando Colón se acercó al cacique. Esto supuso el encuentro entre los habitantes de la vieja Europa y de la América indígena, siendo un acontecimiento doblemente importante.

     

    En 1510, el navegante español Vasco Núñez de Balboa fundó en el Darién (Panamá) la primera colonia productiva de América precisando mano de obra procedente del continente africano para el cultivo del azúcar. Su sucesor, Pedreras Dávila, amplió la extensión hacia el norte y el sur.

     

    Desde el siglo XVI hasta el XIX, la Centroamérica colonial estuvo dividida en dos jurisdicciones. Por un lado, estaba la audiencia de Guatemala que se extendía desde Chiapas (actualmente estado del sur de México) hasta Costa Rica y formaba parte del virreinato de Nueva España. Esta jurisdicción gozaba de cierta autonomía y su capital, La Antigua, se convirtió en centro burocrático, eclesial, comercial y administrativo. Por otro, estaba el resto del territorio centroamericano (que hoy es la república de Panamá) con su importante ruta de tránsito que se agregó al virreinato de Nueva Granada, en un principio dependiente del virreinato de Perú.

     

    Tras la llegada de los españoles en el siglo XVI, la gran mayoría de la población de América Central comparte una misma historia, a excepción de Belice que fue gobernada por los británicos hasta 1973.

     

    En 1821, Centroamérica declara su independencia de España haciéndose efectiva el 15 de septiembre. Desde 1951, con la creación de la Secretaría General de la Organización de Estados Centroamericanos, la región se ha visto involucrada en un proceso de integración que aún se mantiene y refuerza día a día.

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