Patrimonio de la Unesco
Patrimonio de la Unesco
  • Tres de los muchos Parques Naturales de Costa Rica han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: el Parque Nacional Isla de Coco, el Parque Nacional de Guanacaste y La Reserva de la Amistad, compartida con Panamá. Visitarlos supone conocer de primera mano la gran diversidad que esconde este verde país.

Parque Nacional Isla de Coco

La isla fue constituida como Parque Nacional en 1978 y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997. En sólo 24 km2, alberga una biodiversidad única donde conviven infinidad de animales y plantas. Además, en ella se pueden ver maravillosas cascadas que dan al mar, acantilados y cuevas submarinas.

 

A Isla de Coco solo se puede llegar por vía marítima desde el puerto de Puntarenas. Generalmente esta ruta la cubren navíos turísticos, pesqueros, veleros y yates particulares.

 

Su mayor reclamo es la práctica del buceo para disfrutar de su diversidad marina. Durante el buceo nocturno es común ver a los tiburones punta blanca y a los grandes jureles cazando.

 

Para practicar buceo has de tener la licencia de “Open Water Diver”; si no, puedes decantarte por el snorkel. Te recomendamos visitar la isla en verano, entre enero y marzo y bucear sobre todo en Bahía Wafer e Isla Manuelita, donde podrás contemplar preciosos corales.

Ubicación:

 

Está situada en el Pacífico a 543 km de Cabo Blanco en la Península de Nicoya.

 

Cómo llegar:

 

Un tour operador puede organizar tu viaje a Isla del Coco.

 

Parque Nacional de Guanacaste

Este Parque fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en el año 1999, con el fin de proteger las rutas migratorias de cientos de animales que emigran hacia tierras altas durante las temporadas secas.

 

Si nos adentramos en el parque, podemos disfrutar de su vida silvestre y observar animales como los monos cariblancos, los armadillos, los perezosos, los pumas e infinidad de aves. En las laderas del volcán Orosi abundan las aves, los riachuelos y las quebradas. El Sector Pitilla destaca por su bosque lluvioso.

Ubicación:

 

El Parque Nacional de Guanacaste se encuentra en la parte este de la carretera Interamericana, frente al Parque Nacional de Santa Rosa, a 280 km de San José.

 

Cómo llegar:

 

Desde San José, puedes llegar fácilmente en coche, siguiendo la dirección a Puntarenas y después la carretera Interamericana.

 

Reserva de la Amistad

En el año 1983 la UNESCO incluyó en su lista de lugares Patrimonio de la Humanidad esta reserva que es compartida por dos países centroamericanos, Costa Rica y Panamá. Es el parque más grande del país y uno de los menos conocidos. Gracias a su variedad de suelos y cambios climáticos, posee una gran diversidad biológica. Puedes encontrar osos hormigueros, jaguares, pumas, infinidad de especies de anfibios y aves, 500 especies de árboles y más de 130 especies de orquídeas.

 

Para disfrutar del Parque, puedes pasear siguiendo una de las rutas recomendadas:

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  • Cerro Pitier: puedes recorrer el camino en unas 4 horas, disfrutando de ver y escuchar a las aves.
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  • Ruta de Sabana Esperanza, Valle del Silencio y Gigantes del Bosque: puedes recorrerla a pie o a caballo.
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  • Cerro Cabécar: lo puedes recorrer en 5 horas para luego pasar la noche en un albergue de la zona.
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  • Cerro Kamuk: está pensado para visitantes en buena forma física ya que requiere de un gran esfuerzo.

Ubicación:

 

La Reserva de la Amistad tiene una superficie de 401.000 hectáreas. La parte costarricense (194.000 hectáreas) se extiende por las provincias de San José, Cartago, Limón y Puntarenas.

 

Cómo llegar:

 

Desde San José puedes llegar al parque por carretera hasta el centro del poblado de Cerro Punta (1 hora) y después recorrer 5 km hasta la sede administrativa del parque en el poblado de Las Nubes.

 

El boyero y las carreteras

Asimismo, Costa Rica cuenta con un elemento propio de su cultura en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad: la tradición del boyero y las carretas.

 

Desde mediados del siglo XIX, las carretas tiradas por bueyes se utilizaron para transportar los granos de café del valle central de Costa Rica a Puntarenas, en la costa pacífica. Estas carretas tenían unas ruedas sin radios, mezcla de la herencia azteca y la rueda traída por los españoles al país en la época colonial. Las ruedas tenían la función de no atascarse en el fango, ayudando a los agricultores en el transporte.

Actualmente, el día de la fiesta Nacional del Boyero (segundo domingo de marzo), los costarricenses engalanan sus coloridas carretas para desfilar por la ciudad de Escazú. Esta tradición de decorar las carretas se inició a principios del siglo XX donde cada región del país estaba representada mediante unos símbolos.

ASENTAMIENTOS CACICALES PRECOLOMBINOS CON ESFERAS DE PIEDRA EN EL DELTA DEL DIQUÍS

Los cuatro sitios arqueológicos, Finca 6, Batambal, EL Silencio y Grijalba2 ubicados en el delta del Diquís en la península costarricense de Osa ha sido el último sitio en lograr la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta declaratoria viene engrosar la lista de los sitios Patrimonio de la Humanidad en Centroamérica siendo en total 17 los que cuentan con esta distinción.

 

El conjunto de las Esferas de Piedras del Diquís constituye, de acuerdo al criterio de los expertos, una representación adecuada de las sociedades que habitaron esta zona del país así como un testimonio de las complejas estructuras políticas y sociales de las sociedades precolombinas.

 

Este sitio se halla al sur del país y abarca cuatro zonas de vestigios arqueológicos, ubicadas en el delta del río Diquís, que se consideran testimonios excepcionales de los complejos sistemas sociales, económicos y políticos imperantes en el periodo comprendido entre los años 500 y 1.500 de nuestra era.

 

El sitio comprende túmulos, áreas pavimentadas, sepulturas y, en particular, toda una serie de esferas de piedra de 0,7 a 2,57 metros de diámetro cuya fabricación, utilización y significación siguen constituyendo en gran parte un misterio hasta nuestros días. La notable peculiaridad de esas esferas estriba en la perfección de sus formas, así como en su número, tamaño y densidad, y también en el hecho de que se hallan en sus emplazamientos primigenios. La circunstancia de que estos vestigios permanecieran enterrados durante siglos bajo gruesas capas de sedimentos puede explicar que hayan logrado salir indemnes del saqueo de que ha sido víctima la gran mayoría de los sitios arqueológicos costarricenses.

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