Ciudades Coloniales
  • Algunas de las ciudades salvadoreñas aún guardan viejos tesoros de su época colonial, ya que la llegada de los españoles al país trajo consigo influencias artísticas, arquitectónicas y urbanas del Viejo Continente que perduran hoy día. Entre éstas destacan:

San Salvador

La capital del país es una ciudad muy activa y el principal centro económico. San Salvador fue fundada en 1545 y son varios los edificios que se pueden visitar en la ciudad, como el Palacio Nacional, el Teatro Nacional, la Iglesia Candelaria o la Catedral Metropolitana, con su frontal decorado con detalles costumbristas del pintor Fernando Llort.

Cómo llegar:

 

Por carretera: puedes entrar en San Salvador por la carretera Panamericana que lo atraviesa.

 

En avión: puedes coger un taxi desde el aeropuerto a cualquier punto de la ciudad y moverte a los distintos puntos del país.

 

Suchitoto
Un precioso pueblo, de esos que te envuelven con un encanto especial, ubicado a sólo 47 km de San Salvador. Sus calles han visto pasar a numerosos habitantes, desde los Náhuatl, hasta los españoles que llegaron en la época colonial. Sus viejas construcciones datan del siglo XIX y junto a sus calles empedradas forman un entorno que parece recién sacado de una época remota. Por este motivo, la ciudad ha sido declarada “conjunto histórico de interés cultural”. De entre todos sus encantos, destaca su Iglesia de Santa Lucía, una de las primeras construcciones religiosas del país de la época colonial y de estilo neoclásico.

Cómo llegar:

 

Por la carretera Panamericana (CA 1) desde San Salvador y pasando San Martín hay un puente para acceder a la carretera que une San Martín y Suchitoto. Si prefieres llegar en autobús, puedes coger la ruta 129 en la Terminal de Oriente de San Salvador.

 

Santa Ana

Esta ciudad aún guarda el recuerdo de su época de esplendor de principios del siglo XX, cuando gracias a la producción de café se convirtió en la más próspera de todo El Salvador. A pesar de su pasado precolombino, en 1540, Santa Ana -como la bautizó un obispo- fue conquistada por los españoles edificando la ciudad al estilo propio de la época. Hoy en día, es uno de los centros históricos coloniales mejor conservados de El Salvador.

 

De entre todas sus construcciones, destaca su famosa catedral, visitada por extranjeros y naturales de la ciudad. La Catedral de Santa Ana es de estilo neogótico y fue terminada en 1913. El Teatro de Santa Ana también destaca sobre el resto de edificios de la ciudad, ya que data de 1910 y presenta un estilo neoclásico con numerosos detalles en la decoración, la pintura o la arquitectura, muestra de la riqueza de la ciudad en esta época.

Cómo llegar:

 

Por la carretera panamericana que pasa por la ciudad y la comunica con San Salvador, en dirección a Guatemala. Para ir en autobús, coge la ruta 201 en la Terminal de Occidente de la capital.

 

San Vicente

San Vicente se ubica en el Valle de Acahuapa, muy cerca de la capital, y está repleto de edificios que evocan la historia salvadoreña. Esta ciudad fue fundada en 1636 por varias familias de españoles dedicadas al cultivo del añil, que tenían prohibido por ley vivir en “pueblos de indígenas”. Mucho ha pasado desde entonces, pero San Vicente sigue conservando la autenticidad de los años de su fundación.

 

La Iglesia de Nuestra Señora del Pilar es una obra magnífica del siglo XVIII, declarada Patrimonio Nacional, y que no puedes perderte si visitas la ciudad. No menos interesante es su torre levemente inclinada de principios del siglo XX, que mide más de 40 m.

Cómo llegar:

 

La carretera panamericana comunica San Vicente con San Salvador, por lo que puedes desplazarte en coche o coger el autobús 116 en la Terminal de Oriente de la capital.

 

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