La Semana Santa en Centroamérica es mucho más que una celebración religiosa; es un encuentro de tradiciones, arte y sabores que reflejan la identidad de cada país. Desde imponentes procesiones hasta peregrinajes únicos, la región ofrece experiencias espirituales inolvidables, acompañadas de una gastronomía que enriquece esta época del año.
En Guatemala, La Antigua, se convierte en un escenario de fervor y color con sus majestuosas procesiones e icónicas alfombras de aserrín. Desde 2023, la Semana Santa en Guatemala es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, declarado por la UNESCO.
El Salvador destaca por la emblemática Procesión de los Cristos de Izalco, Sonsonate. Es una de las procesiones más solemnes de Semana Santa en Centroamérica, reúne a miles de fieles en un recorrido que integra imágenes de distintas cofradías, creando una de las expresiones de sincretismo religioso más representativas del país.
El peregrinaje acuático en las Isletas de Granada, Nicaragua, es otra tradición única donde embarcaciones decoradas con imágenes religiosas navegan entre islotes, recreando el vía crucis, creando una experiencia de fe en medio del impresionante Lago de Nicaragua.
Por otra parte, las calles coloniales de Panamá se llenan de vida con procesiones que recorren el Casco Antiguo, evocando las tradiciones de las cofradías del viejo San Felipe. En un ambiente de profunda devoción, estos recorridos resaltan hitos históricos y celebran la identidad local, con el imponente escenario de iglesias centenarias en este sitio declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1997.
El sabor de la Semana Santa: gastronomía cuaresmal en la región
La gastronomía de Cuaresma es un reflejo del mestizaje cultural de la región, donde cada país aporta platillos tradicionales que acompañan las celebraciones religiosas:
En Belice, la comunidad garífuna y mestiza disfruta de hudut, un guiso de pescado con coco acompañado de plátano, y bollos de coco, una delicia infaltable en esta temporada.
Por su lado, Honduras realiza las procesiones acompañadas de sabores tradicionales como las ya conocidas baleadas y el dulce de ayote en miel es una receta predilecta, con raíces prehispánicas, que conquista el paladar de nacionales y extranjeros.
República Dominicana aporte el sabor del Caribe durante la Cuaresma, cuando la mesa se llena de moro de habichuelas negras y el icónico postre de habichuelas con dulce, un platillo único de la isla.
Más allá de su valor espiritual, la Semana Santa en Centroamérica y República Dominicana es una invitación a descubrir la historia, la cultura y los sabores que hacen de esta región un destino único para el turismo religioso.